Friday, April 08, 2005

Departamento

Julián como todos los días de trabajo, se levanta a las 6:30 de la mañana, se baña, viste, toma un café mientras lee el periódico y va manejando hacia su trabajo, así como la mayoría de la gente del edificio donde vive, este edificio es un lugar tranquilo, donde solo dos familias tienen hijos, la primera solo tiene un bebé de 5 meses, y la segunda tiene dos hijos de 5 y 7.

A Julián se le hace un poco tarde para el trabajo y deja una ventana ligeramente abierta, no tenía mayor importancia, sale corriendo debido a que se le había pasado la hora de salida por 10 minutos. Ya eran las 8:10 de la mañana cuando sale de su departamento, cierra la puerta y listo para el trabajo.

Al cerrar el departamento este queda completamente solo, no se oye ningún ruido, la mayoría de los vecinos ya habían salido a sus deberes, todo esta tan tranquilo ahí dentro, todo esta en paz, las cosas están intactas no se mueven, solamente están viendo como pasa el tiempo y están en la espera de que llegue Julián para ver movimiento, para que recobren esa vida que les da éste al usarlas, al cambiarlas de lugar, al ser al menos por un instante del día útiles para una persona. De pronto el silencio es interrumpido, el motor del refrigerador se enciende, esto rompe la tranqulidad del departamento, pero es por tan solo 10 minutos, al terminar estos, la calma vuelve, el silencio se impone de nuevo.

Se puede observar que ya es medio día, la calma en el departamento es interrumpida, no por el refrigerador, no por algo interno, es algo que se oye en otro departamento, el llanto de un bebé, casi enseguida se oyen las pasos de la madre yendo hacia su hijo, si le prestas atención podrías saber por donde, por cuales lugares esta caminando para llegar al llamado de su hijo, al poco tiempo que ella llega el bebé guarda silencio, y la paz del departamento se siente como se sentía antes de que el niño llorara.

Unas hojas del trabajo de Julián caen de la mesa, por un momento el departamento vuelve a la vida, solo por unos instantes, una ráfaga de viento que entró por la ventana hizo que volviera a verse ese movimiento que hace que la cosas tengan vida, aunque sea por un instante.

Suena el timbre, es el cartero que no obtiene respuesta y simultaneamente se oye como llega la vecina con sus dos hijos, los niños hacen ruido, suben corriendo las escaleras y sin que pase mucho tiempo, un balón se eschucha rodando por las escaleras y los niños corriendo tras él, llegan al garage, juegan "gol para", se oyen los balonazos que se estrellan en la reja, después de un rato de juego, su madre les pidé que suban a comer, ellos obedecen, la calma vuelve.

Así sin ningún ruido se queda el departamento hasta las 9 de la noche, cuando se oye como entra una llave en la chapa de la puerta y ésta se abre, entra Julián ve las hojas tiradas, las levanta acomodandolas en la mesa, nota que la ventana quedó ligeramente abierta, la cierra, toma algo de cenar, y se queda dormido viendo la televisión.

Julián como todos los días de trabajo, se levanta a las 6:30 de la mañana, se baña, viste, toma un café mientras lee el periódico y va manejando hacia su trabajo...

Nota del autor: este post puede ser raro, la idea surgió de las casas que se ven muertas, sin vidas, apesar de tener una numerosa familia dentro.

1 comment:

Anonymous said...

che Julian..... Casablanca.