Suena el despertador, con esto empieza una nueva semana, se baña, se arregla, desayuna cereal y sale de su casa. Piensa en las cosas que le gustaría hacer en la semana, una cena en lugar rico, un viaje de fin de semana, la película de estreno que tiene ganas de ver desde que vio el cartel que la anunciaba y la inevitable comida con la familia el domingo.
Llega a su trabajo y coquetea un poco con la recepcionista, una sonrisa y la siempre solicitada y nunca aceptada salida por un café.
El trabajo una rutina, llamadas, pendientes, solo se distrae para enviar un par de mensajes, ya tiene con quién pasar la tarde, un poco de ejercicio en el sope de Chapultepec. Saliendo se dirige a su casa y cambia de ropa, va por ella.
Un poco de charla mientras trotaban, apretando el paso no dicen más, terminan con ejercicios de fuerza en los espacios que ahí se encuentran. Ambos tienen hambre y el sugiere ir a su casa por una ensalada, tiene todo lo necesario para una receta que ayudaba a eliminar grasa del cuerpo.
Llegan al departamento, en seguida se dirigen a la cocina, y preparan entre ambos los alimentos. Una rica cena acompañada de una excelente charla que se alarga por horas. Ya es tarde y él sugiere que se quede a dormir, ella duda un poco pero acepta. No pasa nada, más que un profundo sueño de ambas partes en la misma cama.
Al siguiente día ambos desayunan cereal, y cada quién toma su camino a su vida normal.
Es un día nublado y frío, ideal para una tarde de películas, palomitas y pizza en la comodidad de la cama y un edredón encima.
De nueva cuenta, coquetea y se dirige a su cubículo. Reclamos, quejas y objeciones, pero al final siempre conseguía la respuesta que quería, tan bueno en su trabajo como en su vida personal para conseguir lo que quiere.
Durante su día, entra al mensajero, la primera persona ya tiene planes, pero la segunda acepta sin problemas, ninguna es la misma de ayer, se verán en su casa y pondrán una película.
Prepara las palomitas, pide la pizza y ya están fríos los refrescos de dieta para cuidar la línea. Ella asiste en el tiempo acordado, solo pasan 10 minutos y llegan los alimentos.
Se acomodan en su cama, terminan con la comida, él la toma en sus brazos y comienza a hacerle caricias en los brazos para terminar en el cuello. Una caricia con las yemas de los dedos para causar un escalofrío que recorriera su cuerpo.
Terminando la película él comienza a besar su cuello, ella responde al juego, después de algunos besos y caricias, terminan en un momento de pasión. Él la abraza quedándose dormidos hasta el siguiente día.
Un día más de cereal y cada quién su camino.
Llega a la oficina, y por primera vez ella acepta la salida, un día tedioso pero al final salen para dirigirse al café de la sirena.
Una charla más allá del trabajo, los planes de cada uno, visión a futuro todo acompañado de un frapuccino y un pastel de 3 chocolates.
El ofrece llevarla a su casa, en el camino no hablan, solo los acompañaban las rolitas que iban saliendo en el radio con algunos comentarios del locutor.
Como un caballero, él baja del carro para dejarla en la puerta de su casa, comienza a acercarse mencionando que la paso muy bien, toma su mano y juega un poco con su brazo, habla despacio acercándose a su oído con un tono más bajo, respira cerca de ella, mencionando el delicioso aroma que siempre hace que la recuerde, en un momento esta de frente a ella viéndola a los ojos, inevitablemente ella lo besa.
Le ofrece pasar a tomar un café, él acepta, justo al cerrar la puerta ella se avienta a sus brazos, no tomaron ni una taza más sin embargo perdieron el sueño.
Despertar temprano para llegar a su casa por un cambio de ropa y no tener un retardo en su trabajo. Se despide con un beso un poco antes de salir el sol.
Apenas llega al trabajo, ella ya se encontraba ahí, en esta ocasión no coquetea, solo la saluda y sigue de largo. Ya en su lugar le llama y le dice que es mejor que se mantenga distancia en la oficina, no sería profesional que supieran que tuvieron algo que ver.
En esta ocasión hace una llamada, después de un poco de charla sin sentido, la invita a cenar, queda de pasar por ella, tenía tiempo que no la veía.
Un poco de tráfico en Insurgentes, aunque se hace más tranquilo cuando ya estás con la persona indicada. Un rápido resumen de las últimas semanas y situaciones destacadas de ambos.
Llegan al lugar, una entrada seleccionada al gusto de ella, una botella de vino y en un momento más la cena. El postre no falta, un pastel de chocolate con jarabe encima y fresas a su alrededor.
La noche es joven y sugiere seguir en su departamento, ya ahí abre una botella de vino y la disfrutan con una plática interesante donde cada uno aprende del otro, como siempre puntos de vista distintos y una acalorada discusión. Ambos cansados no dicen más y se van a dormir.
Al siguiente día no pasa nada, ella se va y él queda haciendo la maleta que no había preparado en la semana. Sale corriendo de su casa esperando no olvidar nada.
El cansancio del viernes se junta con la ansiedad de un fin de semana de descanso, cierra los detalles con su amigo y quedan de verse afuera de la biblioteca de la universidad a la que iban.
De esperarse, tráfico en viernes de quincena, pero alcanza a llegar solo con 10 minutos de retraso, encuentra a su amigo con su novia, y él les presenta a su acompañante para este fin de semana.
Un poco de platica, hasta el momento en que la novia pregunta cuanto tiempo llevan siendo novios, ella solo hace una mueca y responde que solo han estado saliendo durante un rato. Después de esto la charla fue nula, solo los acompañó la pésima selección musical de su amigo influenciada por los gustos de la novia.
Algo tarde y cansados, llegan a dormir.
Al siguiente día cada pareja por su lado, cada quién conoce lo que quiere, el desayuno en el mercadito y después aprovechar para ver que chacharas ofrecen, caminata por el centro, para que al final se encontraran en el bar con sus amigos para unas chelas.
Se regresan temprano, a ninguno le gustaba el tráfico de carretera y él tenía el compromiso con su familia. Llegan al punto de reunión original, se despiden y él la lleva a su casa, se despide y se va con el tiempo justo.
Su mamá es la primera en salir, ofrece algo de tomar, y los invita a pasar, al parecer si funciona que sea la misma persona en las últimas reuniones para evitar las preguntas innecesarias.
Termina la reunión y después de dejarla a ella, se dirige a su departamento a descansar haciéndose a la idea que al siguiente día tendrá que ir a trabajar.
Llega a su trabajo y coquetea un poco con la recepcionista, una sonrisa y la siempre solicitada y nunca aceptada salida por un café.
El trabajo una rutina, llamadas, pendientes, solo se distrae para enviar un par de mensajes, ya tiene con quién pasar la tarde, un poco de ejercicio en el sope de Chapultepec. Saliendo se dirige a su casa y cambia de ropa, va por ella.
Un poco de charla mientras trotaban, apretando el paso no dicen más, terminan con ejercicios de fuerza en los espacios que ahí se encuentran. Ambos tienen hambre y el sugiere ir a su casa por una ensalada, tiene todo lo necesario para una receta que ayudaba a eliminar grasa del cuerpo.
Llegan al departamento, en seguida se dirigen a la cocina, y preparan entre ambos los alimentos. Una rica cena acompañada de una excelente charla que se alarga por horas. Ya es tarde y él sugiere que se quede a dormir, ella duda un poco pero acepta. No pasa nada, más que un profundo sueño de ambas partes en la misma cama.
Al siguiente día ambos desayunan cereal, y cada quién toma su camino a su vida normal.
Es un día nublado y frío, ideal para una tarde de películas, palomitas y pizza en la comodidad de la cama y un edredón encima.
De nueva cuenta, coquetea y se dirige a su cubículo. Reclamos, quejas y objeciones, pero al final siempre conseguía la respuesta que quería, tan bueno en su trabajo como en su vida personal para conseguir lo que quiere.
Durante su día, entra al mensajero, la primera persona ya tiene planes, pero la segunda acepta sin problemas, ninguna es la misma de ayer, se verán en su casa y pondrán una película.
Prepara las palomitas, pide la pizza y ya están fríos los refrescos de dieta para cuidar la línea. Ella asiste en el tiempo acordado, solo pasan 10 minutos y llegan los alimentos.
Se acomodan en su cama, terminan con la comida, él la toma en sus brazos y comienza a hacerle caricias en los brazos para terminar en el cuello. Una caricia con las yemas de los dedos para causar un escalofrío que recorriera su cuerpo.
Terminando la película él comienza a besar su cuello, ella responde al juego, después de algunos besos y caricias, terminan en un momento de pasión. Él la abraza quedándose dormidos hasta el siguiente día.
Un día más de cereal y cada quién su camino.
Llega a la oficina, y por primera vez ella acepta la salida, un día tedioso pero al final salen para dirigirse al café de la sirena.
Una charla más allá del trabajo, los planes de cada uno, visión a futuro todo acompañado de un frapuccino y un pastel de 3 chocolates.
El ofrece llevarla a su casa, en el camino no hablan, solo los acompañaban las rolitas que iban saliendo en el radio con algunos comentarios del locutor.
Como un caballero, él baja del carro para dejarla en la puerta de su casa, comienza a acercarse mencionando que la paso muy bien, toma su mano y juega un poco con su brazo, habla despacio acercándose a su oído con un tono más bajo, respira cerca de ella, mencionando el delicioso aroma que siempre hace que la recuerde, en un momento esta de frente a ella viéndola a los ojos, inevitablemente ella lo besa.
Le ofrece pasar a tomar un café, él acepta, justo al cerrar la puerta ella se avienta a sus brazos, no tomaron ni una taza más sin embargo perdieron el sueño.
Despertar temprano para llegar a su casa por un cambio de ropa y no tener un retardo en su trabajo. Se despide con un beso un poco antes de salir el sol.
Apenas llega al trabajo, ella ya se encontraba ahí, en esta ocasión no coquetea, solo la saluda y sigue de largo. Ya en su lugar le llama y le dice que es mejor que se mantenga distancia en la oficina, no sería profesional que supieran que tuvieron algo que ver.
En esta ocasión hace una llamada, después de un poco de charla sin sentido, la invita a cenar, queda de pasar por ella, tenía tiempo que no la veía.
Un poco de tráfico en Insurgentes, aunque se hace más tranquilo cuando ya estás con la persona indicada. Un rápido resumen de las últimas semanas y situaciones destacadas de ambos.
Llegan al lugar, una entrada seleccionada al gusto de ella, una botella de vino y en un momento más la cena. El postre no falta, un pastel de chocolate con jarabe encima y fresas a su alrededor.
La noche es joven y sugiere seguir en su departamento, ya ahí abre una botella de vino y la disfrutan con una plática interesante donde cada uno aprende del otro, como siempre puntos de vista distintos y una acalorada discusión. Ambos cansados no dicen más y se van a dormir.
Al siguiente día no pasa nada, ella se va y él queda haciendo la maleta que no había preparado en la semana. Sale corriendo de su casa esperando no olvidar nada.
El cansancio del viernes se junta con la ansiedad de un fin de semana de descanso, cierra los detalles con su amigo y quedan de verse afuera de la biblioteca de la universidad a la que iban.
De esperarse, tráfico en viernes de quincena, pero alcanza a llegar solo con 10 minutos de retraso, encuentra a su amigo con su novia, y él les presenta a su acompañante para este fin de semana.
Un poco de platica, hasta el momento en que la novia pregunta cuanto tiempo llevan siendo novios, ella solo hace una mueca y responde que solo han estado saliendo durante un rato. Después de esto la charla fue nula, solo los acompañó la pésima selección musical de su amigo influenciada por los gustos de la novia.
Algo tarde y cansados, llegan a dormir.
Al siguiente día cada pareja por su lado, cada quién conoce lo que quiere, el desayuno en el mercadito y después aprovechar para ver que chacharas ofrecen, caminata por el centro, para que al final se encontraran en el bar con sus amigos para unas chelas.
Se regresan temprano, a ninguno le gustaba el tráfico de carretera y él tenía el compromiso con su familia. Llegan al punto de reunión original, se despiden y él la lleva a su casa, se despide y se va con el tiempo justo.
Su mamá es la primera en salir, ofrece algo de tomar, y los invita a pasar, al parecer si funciona que sea la misma persona en las últimas reuniones para evitar las preguntas innecesarias.
Termina la reunión y después de dejarla a ella, se dirige a su departamento a descansar haciéndose a la idea que al siguiente día tendrá que ir a trabajar.
Comentario del autor:
Cubriendo lo que necesita al día a día, tomando de 6 personas lo que podría encontrar solo en una pareja. Vació? O simplemente es tomar lo que mejor te viene de cada persona?
Una solución fácil a los problemas y discusiones que siempre tienen todas las relaciones, sin apegarse y sin ser aprehensivo con la persona que se encuentra a tu lado.
Libertad o libertinaje?

8 comments:
Super interesante! me hace pensar demasiado sobre los pros y contras de salir con solo una o con varias personas.
Si bien el salir con varias personas representa un tipo de diversidad y estado de confort, no deja de significar soledad al final del día.
Creo que esta situación depende mucho del momento que cada persona esté viviendo. Por un periodo corto puede resultar idóneo para definir y esclarecer los planes de vida y tener claro un perfil compatible para compartir los objetivos en común, un perfil que se acerque a la mujer o al hombre perfecto, que si bien no existe si nos brinda un crecimiento como personas.
Al final el besar sapos, muchos sapos nos puede llevar a encontrar al príncipe azul, todo con el objetivo de no pensar en besar a ninguno más que el indicado...
Hola mi estimado, interesante tus reflexiones, yo siempre he sido más moralista y en mi vida he sido infiel lo sabes, así que creo que definitivamente para encontrar a la persona indicada debe hacerse lo correcto siempre, el conocimiento, el salir en un plan más relajado e ir eligiendo en base a eso, se prestaran muchas personas para el desmadre, pero realmente eso no garantiza que sea la persona indicada, al contrario lo dudaría bastante, así que primero es ver que es lo que quieres y buscas y en base a eso tendrás tu respuesta sobre libertad o libertinaje, porque definitivamente no es bueno ni malo, es una manera de hacer las cosas y de ser.
Ese es mi comentario mi estimado
al final de todo la realidad, que en verdad produce una sacudida neuronal,es la propia, asi que no pienso responder a algo que tu ya respondiste.
hay que buscar la inocencia con la que crecimos para valorar y disfrtar a las personas al máximo!!!
lo mas sencillo,disfrutar cada momento, no importa quien este, la vida esta para eso, nadie le pertenece a nadie, diversidad y libertad de compartir.
Que onda con los anonimos? Dejen su nombre, asi aportan más.
tu como estas?
al final es lo que importa
abrazo!
Más vale llegar tarde que no llegar. Lo único que puedo yo comentar es que la libertad es el acto de saberse sin ataduras. Que las preocupaciones nunca sean en tercera persona, porque eso es cargar cruces extra. Si el "otro" accede, ¿Quién es el yo para cargar con las culpas concensuadas? A disfrutar de la vida que sólo hay una, dirían los hedonistas. Saludos.
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