Friday, January 14, 2005

¡¡¡Que día!!!

Apunto de entrar a clases, deciden irse unos días a vacacionar, donde ellos podrán salir a relajarse, conocer nuevos lugares y saber que puede ofrecer un lugar pequeño como es San Juan del Río, donde después de su primera noche de parranda empieza el segundo día de su viaje.
Día de Pablo
Después de haber tomado alcohol hasta por las orejas, se levantá y se mete al baño a regar las margaritas, mientras esta haciéndolo suena el trimbre de la casa donde se hospedan y oye como en el segundo baño de la casa están volviendo lo que se tomaron una noche antes.
Mientras bajaba las escaleras oye como arranca el automóvil que traían y encuentra que no hay nadie en la casa, entonces siente un poco de hambre, se empieza a cambiar, no se baña, solo sale de la casa y lamenta que no este el automóvil y sale en busca de un lugar donde pueda satisfacer sus necesidades, caminando por las calles de San Juan del Río encuentra a Alejandro en el carro afuera de una tienda no muy lejana de la casa y Pablo le menciona que vayan a comer algo, Alejandro hizo el análisis de la situación y después de no meditar mucho decide retirarse con él a desayunar.
El desayuno es interrumpido por el sonido de muchas patrullas, éstas rodean el estacionamiento donde Alejandro dejo el automóvil para dirigirse a una fonda cercana, entonces salen preguntandose que pasa, en ese momento ven que una grua se esta llevando el carro y ven a varios policías con unos retratos de ellos mostrandoselos a la gente, una persona que acababa de salir de esa misma fonda, señalo en dirección a esta, los policías los ven y empiezan a perseguirlos.
Día de Francisco
De rodillas frente al retrete después de la intoxicasión de alcohol de la noche anterior Francisco sentía que se le iba la vida y sentía el sonido del timbre de la casa rezumbando en su cabeza, y no habiendo mas que botellas vacías de alcohol en la casa, le pidió a Alejandro lo llevará a comprar agua a la tienda. Debido a que no conocían por ahí, decidieron tomar el carro de Miguel sin avisar debido a su ausencia, al fin no tardarían.
Alejandro se quedó en el carro afuera de una tienda, donde Francisco se metió a beber todo lo que no fuera alcohol, después de terminar con una botella de agua y un refresco de guaraná, se dio cuenta que no traía dinero con él, entonces salió a pedirle a Alejandro dinero, pero ya no estaba, el tendero se molesto con él, y lo puso a limpiar el baño del local que no había sido lavado desde hace más de un año.
Terminada su labor, pidió a un residente local que si le podía dar un aventón, él acepto, y se fueron platicando, habiendo llegado al centro, bajó del vehículo y agradeció a la persona por su amabilidad, ya caminando por las calles del centro chocó con Alejandro y Pablo, los tres calleron desplomados en el piso y los policías que seguían a Alejandro y Pablo, arrestaron a los tres, y los llevaron al Municipio.
Día de Miguel
Despertado por el sonido del timbre va a atender la puerta, crudo y desvelado, encuentra que es la vecina de la puerta de a lado que le dice que si le puede ayudar con un problema de roedores en su casa, él aturdido acepta y la acompaña. Dentro de la casa ella le dice que es en su alcoba donde esta el problema, Miguel imagina que no es un problema de roedores, que ella quiere otra cosa, y el agusto aceptaría, al entrar a la habitación el encuentra un ratoncito asustado en una esquina del cuarto, ella se lo señala y le dice: "Ese es mi problema", el le pidió un frasco, un vaso de agua, jamón y queso, después de tomar el agua y comer el jamón y el queso, atrapó al ratón y se fue a la casa.
Al llegar se dio cuenta que no estaba su carro, y entro a la casa donde no estaba ninguno de sus amigos, el pensó que habían secuestrado a sus amigos y robado su auto, entonces se vistió, corriendo bajó las escaleras y fue con la vecina para poder llamar a la policía, debido a que no tenía teléfono en su casa, y así poder avisar del robó del vehículo y la desaparición de sus amigos, y dijo que esperaría en casa de la vecina la llamada, mientras ella se portó muy amable con él, y lo intento calmar, después de el susto que acababa de vivir.
Después de unas horas le llaman avisando que su automóvil fue hayado en un estacionamiento del centro, y que ya fue llevado al Municipio junto con los tres asaltantes, que solo esperaban que el levantará cargos para encerrar a los malechores y devolverle el carro. Enseguida la vecina se ofreció a llevarlo, llegando él encuentra que los supuestos malechores eran sus amigos. La policía los deja salir pidiendoles una disculpa a los tres, ya que no creyeron cuando ellos les decían que era el carro de un amigo, pero también excusandose con el pretexto de que uno nunca sabe, más con la cara de malechor de Alejandro.
Ya en el carro y con la vecina, se fueron a comer, riéndose de lo que paso, y listos para regresar al siguiente día a sus casas.

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